No es la primera vez que un periodista como yo toma la frase del escrito de Gabriel García Márquez. La realidad es, el título es tentador. Aunque una historia trágica de amor creerán que rara vez puede vincularse al deporte. Tal vez sí.

En el deporte, la injusticia, tanto como la corrupción, sabemos que pregona en estos tiempos, y en todos. Desde la entidad madre del fútbol mundial (FIFA), hasta las ligas de futsal amateur de pequeños y recónditos lugares de la provincia de Mendoza. Aunque injustificable sea el caso del accionar, siempre habrá un «pobre» y perjudicado Santiago Nasar, diría Márquez.

Escasos son los casos que un reportero puede ver de cerca la magnitud de la corrupción en el deporte. En mi caso, hoy fue así. En el encuentro disputado entre dos clubes jóvenes del futsal mendocino en el departamento de Lavalle. Estos juegan la «Liga Futsal Mendoza«. Una Liga expresamente amateur pero que, según el paupérrimo arbitraje dislumbrado a favor de un sector del campo de juego, dejó en claro previo al encuentro y destacó el «profesionalismo». Algo inusual en su accionar. Casualmente quien preside y dirige a uno de los elencos, es públicamente conocido también por ser el Presidente de la Liga. Este escritor, que lejos está de llegar al final, las conclusiones deja sacar.

Estarán pensando quién es el Nasar de esta historia: los jugadores. La falta de capacitación y criterio arbitral, acompañado de un vocabulario insulso y de una parcialidad claramente a la vista, hizo que este viejo periodista vuelva a sorprenderse de hasta dónde puede llegar la insólita y descarada actuación de los jueces.

Seguramente me dirán que «errar es un humano». Totalmente. Aunque injustificable es la toma del protagonismo a quienes juegan detrás de ese balón, por quienes tienen el uniforme. Desde gritos en una tonalidad alta hasta incoherencias cobradas y amenazas expresadas, literalmente, «afuera de la tela arreglamos«, en tono amenazante dijo un juez. Creerán que la crónica acabó. Pues recién comienza.

Históricos robos hemos visto a lo largo de la historia del mismo deporte. No obstante, lejos de ser trascendental lo que suceda en esta Liga, jamás está demás la crítica de quiénes comunicamos. Insultos, parcialidad en las pelotas divididas, amenazas verbales, falta de ética, falta de profesionalismo, y un descaro sin razón, son algunas de los hechos recientemente vistos pero que, si desde el inició fue así, por qué sobre el final ha de cambiar?

Como todo lo que recién comienza, también finaliza. Aunque jamás uno ha de olvidar. El Nasar de esta crónica de una muerte anunciada es el futsal. Diría Maradona: «La pelota no se mancha«. Hoy se manchó, y es por eso que poco queda por decir. Será hasta la próxima, cuando la crónica y trágica muerte escrita, no sea anunciada.

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